Suprimiendo las aletas de los menús, queda un atisbo de esperanza para los tiburones

Durante décadas, la matanza de tiburones –apreciados por sus aletas y carne– ha sido terrible. Pero la prohibición de mutilarlos y una nueva actitud en Asia respecto al consumo de sopa de aleta de tiburón nos hacen ser optimistas respecto al futuro de estos icónicos depredadores del océano.

Un tiburón coralino nada en aguas del Atlántico cerca de Bimini, en las Bahamas. Foto: Dean Grubbs

YaleEnviroment 360 by Ted Williams Versión y traducción Mundo Náutico

Los tiburones aparecieron 450 millones de años antes que nosotros. Sin embargo, en la última mitad del siglo pasado y lo que va de este, algunas poblaciones se han visto mermadas en un 90%.

De las aproximadamente 1.200 especies conocidas de tiburones y rayas (las rayas pueden considerarse como tiburones cuyas aletas pectorales se han transformadas en alas), se estima que el 17% está amenazado con extinguirse según la International Union for Conservation of Nature. Pero el porcentaje es sin duda más alto porque faltan datos sobre casi la mitad de las 1.200 especies, de las cuales el pez ángel o el cazón picudo se considera que están en “grave peligro de extinción”. El tiburón de Pondicherry probablemente ya se ha extinguido.

Un tiburón de puntas negras en aguas del Atlántico cerca de la costa de las Bahamas. Foto: Dean Grubbs

Los tiburones no pueden recuperarse rápidamente como otros peces. Muchos dan a luz a crías del tamaño de un perro, y los que ponen huevos no expulsan un gran número. El tiburón trozo madura a la edad de 16 años, entonces pare de ocho a 12 crías cada dos años como máximo. Los embriones de pez toro nadan dentro de los dos úteros, atacando y comiéndose a sus hermanos hasta que solo dos sobreviven. Los tiburones areneros no maduran hasta los 20 años, y luego tienen de tres a 16 crías cada tres años.

La crisis del tiburón empezó con el boom económico en China y otros países del este asiático. Antes, la mayoría de los asiáticos no podían permitirse la sopa de aleta de tiburón.

La masacre ha sido increíble. Muchos países en África, Asia y Oriente Medio no participan en los tratados de protección a nivel mundial, y aunque así fuera, no tienen recursos para seguir la pista de las especies pescadas y en qué cantidad. Algunos países que sí tienen estos recursos están “haciendo trampas, falsificando los números y pescando ilegalmente”, tal como afirma el biólogo especializado en tiburones Greg Skomal de la División de Pesca Marítima de Massachusetts.

Aletas de tiburón procesadas para vender en un mercado de Hong Kong. Foto: Sonja Fordham, Shark Advocates International

La disminución de tiburones es peligrosa de una manera que solo podemos empezar a comprender. No se trata solo de tiburones. Dean Grubbs, científico especialista en tiburones de la Universidad Estatal de Florida (Florida State University) señala que las cadenas alimentarias marinas son tan complejas que son difíciles de documentar las “cascadas tróficas”, las cuales tienen lugar cuando la extinción de depredadores provoca que partes del ecosistema caigan una tras otra como fichas de dominó.

Lo que es seguro es que las cascadas tróficas están ocurriendo. Entre los ejemplos mejor documentados se encuentra la proliferación de depredadores de nivel intermedio tras la reducción de tiburones. Así, estos depredadores hacen mermar los peces loro, que se alimentan de algas, y entonces estas asfixian el arrecife. Y donde el tiburón tigre se ha visto mermado, los cerdos marinos y las tortugas verdes marinas buscan comida en lechos de vegetación marina más grandes y abundantes, seguramente dañándolos, a estos y a las comunidades que sostienen.

En los años 80 y 90 se perpetraron algunas de las carnicerías más repugnantes e inútiles en los Estados Unidos, que, habiendo reducido especies como el bacalao, la merluza, la platija, el atún y el pez espada, promovieron la explotación del tiburón al considerarlo un recurso “infra-aprovechado”. A la matanza se sumaba que en la década de los 80 había un acuerdo comercial con China y una obsesión con los tiburones entre los pescadores deportivos promovida por la película de 1975 Tiburón.

La muy espectacular -pero nada realista- película Tiburón (Jaws por su titulo original), contribuyó a los prejuicios contra los escualos

Con la creciente demanda en Asia, barcos pesqueros de otros países escasamente regulados y pescadores ilegales saquean las poblaciones de tiburones en todos los mares, especialmente en el Mediterráneo y el Indopacífico.

Recientemente, no obstante, ha habido buenas noticias acerca de los tiburones. Peter Knights, director de WildAid —grupo internacional comprometido a poner fin a la dolorosa comercialización ilegal de fauna silvestre— ha llegado a proclamar que “la tendencia podría invertirse”.

El comercio de aleta a nivel mundial está disminuyendo. En China, Hong Kong y Malasia se ha prohibido la sopa de aleta de tiburón en actos gubernamentales. Cinco cadenas de hoteles ya no sirven sopa de aleta de tiburón, y 26 aerolíneas han acordado no transportar aletas. WildAid informa que al menos 76.000 personas en Malasia y 70.000 en Hong Kong han firmado el compromiso “I’m FINished with Fins” (Basta de aletas…).

Una vez que se han cortado las aletas a los tiburones, los cadáveres a menudo se desechan. Foto: Susie Watts/WildAid

En Beijing, Shanghái, Guangzhou y Chengdu, el 85% de las personas que respondieron al sondeo de WildAid declaró que había dejado de comer sopa de aleta de tiburón. La demanda ha caído de forma tan abrupta que, según los comerciantes de aletas en Guangzhou, “la aleta de tiburón está ahora al mismo precio que el calamar”.

Trinidad-Tobago y Nueva Zelanda, grandes exportadores de aletas de tiburón, prohibieron la mutilación de aletas. Los Emiratos Árabes Unidos, Australia, India, Estados Unidos, Republica Dominicana, toda Centroamérica y la Unión Europea la han prohibido también. Ahora cortar aletas es ilegal en unos 100 países. Algunos de ellos describen en qué consiste esta práctica: se trata de rebanar aletas y abandonar los tiburones al mar, algunas veces aún con vida. La India, Sudáfrica, México, Canadá, Argentina, la Unión Europea y los Estados Unidos, por ejemplo, autorizan el cercenamiento de aletas solo si se lleva primero los cadáveres a la orilla. Eso crea dificultades respecto a su manejo y almacenamiento, lo que hace que la venta de aleta sea mucho menos rentable.

Se ha prohibido no solo la mutilación de aletas sino también el comercio de aletas de tiburón en las Islas Cook, Brunei, las Bahamas, las Islas Marianas Septentrionales, Egipto, Fiyi, la Polinesia Francesa, Guam, las Islas Marshall, y los siguientes estados de Estados Unidos: Massachusetts, Hawái, Oregón, Washington, Illinois, California, Maryland, Nueva York y Delaware.

La Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, formada por 180 países, protegió al tiburón cailón, el tiburón oceánico, y el tiburón martillo gigante, liso y común, y todas las especies de mantarrayas con la prohibición de comerciar sin la certificación de que la captura fuera legal y sostenible.

Aletas de tiburón desecadas en una fábrica en Jiangmen, China. Foto: Alex Hofford/WildAid

Los 120 países miembro de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres ampliaron el “Apéndice II protección” (un compromiso para trazar estrategias de gestión) al tiburón sedoso, dos especies de tiburón martillo y las tres especies de zorro marino. Se garantizó la misma protección, sino superior, a las nueve especies de mantas y a todas las especies de pez sierra. La presidenta de Shark Advocates International, Sonja Fordham anunció que estaba “entusiasmada con este abrumador compromiso”.

Una iniciativa internacional en favor de los tiburones patrocinada por la Humane Society of the United States, la Pegasus Foundation y la Guy Harvey Ocean Foundation, está reduciendo la mortalidad de estos animales obteniendo compromisos de puertos deportivos para prohibir o disuadir la descarga de tiburones muertos.

En los Estados Unidos, el National Marine Fisheries Service (NMFS), que se ocupa de la gestión de organismos marinos, ha avanzado mucho en reforzar las protecciones para los tiburones.

Sin embargo, Demian Chapman, científico marino de la Universidad del Estado de Nueva York Stony Brook (Stony Brook University) afirma que la disminución del tráfico de aleta es real pero ha sido exagerada por los medios. “La nueva ruta que pasa por Vietnam en vez de Hong Kong puede ser una explicación,” sugiere. Y, mientras que un estudio publicado en 2015 en Biological Conservation demostraba que el comercio mundial ha bajado cerca de un 25% en la última década, la coautora y experta en tiburones Shelley Clarke advierte que la demanda de carne de tiburón está aumentando.

Aunque en algunas zonas marinas los tiburones costeros se recuperan, es cuando emigran a países donde no se les protege que se ven machacados. Es peor para las especies pelágicas asesinadas en alta mar.

En muchos países los tiburones tienen más valor vivos que muertos. Teniendo en consideración las encuestas de 2002 a los visitantes, la bióloga Rachel Graham de Mar Alliance —una ONG cuyas raíces se asientan en Belize que asesora poblaciones y pesquerías de tiburones y rayas y el turismo relacionado— estimó el valor de las excursiones para ver tiburones y ballenas durante la temporada de seis semanas en 3,7 millones de dólares. Y un estudio australiano constató que durante su vida un solo tiburón coralino puede contribuir con 1,9 millones de dólares procedentes del ecoturismo a la economía de Palau.

Aun así, los humanos están matando estos peces prehistóricos más rápidamente de lo que se reproducen. La investigación de la Universidad Dalhousie (Dalhousie University), de Canadá, indica que 100 millones de tiburones son masacrados cada año. Si la tendencia realmente se está “invirtiendo”, tiene que hacerlo con mayor rapidez.

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