Cómo inmovilizar tu embarcación en el muelle

Las embarcaciones se amarran a un muelle o pantalán por medio de cabos que se llaman amarras. En general, el espacio del que se dispone para amarrar un barco es limitado, por lo que aquél debe quedar perfectamente sujeto por medio de las amarras para que no pueda desplazarse (lo cual podría conllevar serios problemas al chocar contra otras embarcaciones).

Sin embargo, puede resultar difícil mantener un barco quieto en un amarre, cuando flota en un medio líquido que es influenciado por la luna, el viento o el tamaño de las olas fuera del puerto. Muchos días, la mayoría, el mar está tranquilo dentro del puerto y sólo es necesario mantenerlo en su sitio, limitado con unas buenas defensas y cierta holgura en sus cabos.

Pero igual de imprevisible que el viento, y siempre en relación directa con él, el mar se puede alterar, mover más de lo habitual el barco, tirar de los cabos con fuerza. En esos momentos las amarras deben cumplir su función, aguantar sólidamente, ser elásticas, amortiguar los tirones y permitir que el barco se mueva dentro de unos límites sin dañar a los demás pero acorde con el mar.

Los cabos

Reciben el nombre de cabos las cuerdas o sogas que se tienen a bordo del buque. Bajo el nombre de amarras, por tanto, se designan los cabos o estachas que sirven para afirmar el buque al atraque. Se denominan estachas en general a las amarras utilizadas en los atraques y en los remolques, y son cabos de un grosor considerable. Desde un simple cabo de cáñamo al más sofisticado trenzado de la última fibra descubierta, cada amarra tiene su lugar, su momento, y su barco.

A nivel general, el cabo deberá ser elástico, trenzado si es posible, en poliéster, que es relativamente suave al tacto y manejable a pesar de que hacer costuras o empalmes con ellos sea algo más complicado. Su grosor ideal debe ser suficiente, para un barco de 8 a 10 metros lo habitual es un grosor de 12 mm, para barcos de 10 a 12 metros aumentaríamos el grosor del cabo a los 14mm y éste debe ir aumentando en función del desplazamiento del barco.

Hay que tener en cuenta que el grosor no debe ser exagerado, ya que esto impediría su fijación con dos o tres vueltas a una cornamusa, debe poder atarse fácil y rápidamente sin llenar el punto de amarre a bordo con la primera vuelta. Si es una bita simple o doble, admitirá más grosor de cabo y más vueltas, dejando las cornamusas para la navegación deportiva o barcos de tamaño medio.

Con el noray o anilla en sus sitios, el cabo amarrado a él, con un paso suave por el guía-cabos y suficientes vueltas aseguradas en una bita o cornamusa, la amarra quedará en estado de trabajar y aguantar.

Una buena amarra

La amarra es aquella que aguanta, dejando al barco un movimiento y una flexibilidad suficientepara seguir los movimientos del mar; que se puede largar bajo tensión, y para ello debe presentar nudos fáciles de deshacer, o cabos pasados en doble para recuperarlos desde el barco.

Al mismo tiempo, la amarra debe respetar a los demás, aquellos que coinciden en el mismo sitio y con la misma intención; una amarra no debe dificultar las de otros barcos, pasando los cabos por debajo de los suyos, procurando utilizar el espacio estrictamente necesario para permitir que otros hagan lo mismo. Incluso en ocasiones amarrarse a nuestro propio barco, para lo que hay que tener previstas defensas en los dos lados, facilitando que se abarloe.

Sus partes

Las amarras puede ser sencillamente un cabo, de una longitud suficiente y sobrada resistencia acorde al tamaño del barco que deberá amarrar, o más elaboradas para mantener el barco en su sitio de forma correcta y controlada.

Un cabo con una amplia gaza hecha con un as de guía, o una costura en uno de sus chicotes será suficiente para amarrar a un punto fijo en un puerto. El otro extremo quedará libre para poder hacerlo firme en un punto fuerte del barco.

La gaza en uno de sus extremos sirve para facilitar el enganche en un noray o punto fijo en tierra que permita meterla por arriba, de esta forma podemos hacerla firme en tierra rápidamente, y luego cobrar (tirar) de ella, a mano o con la ayuda del motor, para dejarla con la tensión necesaria. Si en tierra no hay noray sino una anilla, un asa u otro punto por donde hay que pasar el cabo antes de atarlo, la gaza habrá que hacerla en tierra.

Tipos de amarras

Las amarras reciben un nombre distinto según la dirección en la que trabajan al salir del buque por la guía o por la gatera. A saber:

Largos: Son las amarras que saliendo por la proa o por la popa trabajan hacia proa o hacia popa respectivamente, es decir trabajan hacia la misma cabeza de aquella por la que salen. Por lo tanto, los largos de proa trabajarán hacia proa y los largos de popa trabajarán hacia popa. Se usan para colocar o situar el barco en una posición inicial y se dan lo más lejos posible hacia delante o hacia atrás respectivamente.

Sirven para mantener el buque pegado al muelle de atraque y fundamentalmente para evitar los desplazamientos longitudinales del mismo. Por lo tanto, el largo de proa evitará que el buque se mueva hacia popa y el largo de popa evitará que se desplace hacia proa.

Springs: Son las amarras que saliendo por la proa o por la popa trabajan hacia popa o hacia proa respectivamente, es decir trabajan hacia la cabeza contraria de aquella por la que salen. Por lo tanto, los springs de proa trabajarán hacia popa y los springs de popa trabajarán hacia proa. Son los que se utilizan para dejar el barco parado y en posición. Su principal misión evitar los movimientos longitudinales del barco cuando está atracado. De esta forma, el spring de proa evitará que el barco se desplace hacia proa y el de popa evitará que se mueva hacia popa.

Traveses: Son amarras que trabajan perpendicularmente al plano longitudinal del buque y, por tanto, se utilizan para dejar el barco pegado o aconchado a aquél. Su principal misión consiste en evitar que el barco se despegue de su atraque, es decir evitar el movimiento transversal del barco con respecto a su atraque.

Coderas: Son cabos que se dan en las cabezas y se amarran a la banda contraria a la de atraque, haciéndolas firmes a una boya, un muerto, etc. Suelen trabajar en dirección perpendicular, o casi perpendicular en función de las condiciones del atraque, al plano longitudinal del buque. Reciben el nombre de codera de proa o codera de popa según su ubicación.

Se usan para mantener el barco separado del muelle cuando las condiciones de mar y viento así lo demandan, evitando que el costado golpee contra el muelle de atraque.

Procedimiento de amarre

El procedimiento de amarre requiere de unas mínimas normas, a pesar de que se puede amarrar o atracar de muchas formas distintas dependiendo de la configuración del atraque, espacio disponible, condiciones de la mar etc.

Empezaremos colocando las defensas de ambos lados del casco, una vez colocadas, nos acercaremos al atraque despacio pero con capacidad de maniobra, con las amarras preparadas en proa y popa, pasadas por sus guías, por debajo de balcones, candeleros y herrajes que se interpongan en el camino y dificulten un tiro directo y limpio.

Si es a lo largo de un muelle, las amarras limitarán el movimiento lateral, fijándolas lo más lejos posible del barco por proa y por popa (largos). Su tensión dependerá del estado de la mar y de la pleamar o bajamar en el caso de que haya mareas. Dejando una holgura suficiente si amarramos con la marea alta.

Si amarramos con una longitud y holgura correctas en medio de la marea, sólo tendrán holgura en ese momento, quedando más tensas con pleamar al subir el barco o con bajamar al bajar. En este punto los pantalanes flotantes firmes sobre pilotes permiten que todo el pantalán suba y baje con la marea junto con los barcos por lo que esto ya no esnecesario.

Si hay resaca en el puerto de amarre, hay que inmovilizar bien el barco en su movimiento longitudinal para que no choque con otros, y si disponemos de poco espacio, se podrán sustituir los largos por springs, llevando la amarra de proa hasta la popa en tierra y la de popa hasta la zona de proa en tierra. Los springs quedan cruzados, y con un par de traveses templados, pero sin tensión, dejaremos el barco paralelo al muelle.

Si estamos de paso, un cabo pasado por la anilla o noray, mejor con un par de vueltas para disminuir el roce, y una gaza con as de guía bastarán, colocando las amarras suficientes en los puntos necesarios según el estado de la mar y viento, así como las condiciones que permita el punto de amarre.

Hay que saber la profundidad que vamos a tener bajo el casco, con mayor motivo si hay mareas, cuando la altura del agua durante la bajamar puede darnos una sorpresa, por lo que hay que preverlo y tomar las medidas necesarias sobre todo en barcos con quilla, o con timones siempre sensibles y que no deberían apoyar el peso del barco encima.

Puntos clave de una amarra

  • Cabo elástico y resistente, del grosor necesario.
  • Camino libre y directo hasta tierra, dentro de lo posible.
  • Longitud suficiente
  • Misma altura en el barco que en tierra, si es posible.
  • Ausencia de roces.
  • Protecciones en los puntos de roce si los hay.
  • Pasos forzados con guías suaves.
  • Punto de amarre a bordo suficiente y fácil.
  • Gaza en uno de sus extremos
  • Amortiguación en el punto de amarre en tierra.
  • Materiales inoxidables o protegidos si son metálicos
  • Cadena de seguridad si hay amortiguación en tierra
  • Aclarado con agua dulce
  • Revisión periódica de todos los puntos y eslabones de la amarra
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